EL ÚLTIMO VIAJE DE FUJIMORI

El pueblo peruano empieza a vivir uno de sus capítulos más significativos y anecdóticos en su historia política. El pasado fin de semana, se conoció la sentencia de los tribunales de justicia chileno. El proceso se había dilatado por espacio de casi dos años en los que el caso Albereto Fujimori adquirió matices de novela mexicana. Sin embargo, finalmente los cuadernillos presentados por los abogados peruanos en busca de la extradición del ex presidente Alberto Fujimori, dieron resultados y los magistrados chilenos aprobaron su extradición. Fujimori había viajado a Chile procedente de Japón estando muy seguro que no sería capturado por la justicia chilena y que la cercanía de ese país le permitiría comenzar su campaña política de cara a las elecciones del año 2011 en el Perú. Sin embargo, ni bien pisó suelo mapochino, fue capturado por las autoridades y puesto a disposición de la justicia chilena. En ese momento el pueblo peruano cantaba victoria, al mismo tiempo que se preguntaba, en qué demonios estaba pensando Fujimori cuando decidió realizar tan audaz viaje. Además estaba el bloque conformado por los suspicaces que esgrimían una serie de teorías con sus respectivos escenarios en los que, los más aventurados, advertían un gran cálculo político del ex presidente peruano y una enésima burla de la justicia. Muchos no dieron crédito a estos analistas, sin embargo, con el correr de los meses, se vio un entrampamiento en el caso y Fujimori pasó a arresto domiciliario, una figura legal más condescendiente, tomando en cuenta los cargos que se le imputaban. En ese punto, aquellos analistas que vislumbraron otro gran cálculo y maniobra del ex presidente, tomaron nuevos bríos e inflaron el pecho yendo más allá en sus teorías y señalando un nexo entre el gobierno de turno en Perú y el entrampamiento del caso Fujimori. Se basaron en la amistad y la afinidad del presidente peruano Alan García Pérez con su homóloga chilena Michelle Bachelette y adujeron una dilatación en el proceso de extradición, esperando que el caso prescribiera, al mismo tiempo que los congresistas peruanos se aliaban con la bancada fujimorista Cambio 90.

 

            La idea no era descabellada pero fue tirada por la borda el último fin de semana cuando se anunció la tan esperada extradición del ex presidente Alberto Fujimori. A bordo de un avión Antonov. El avión había partido de Santiago e hizo unas suspicaces e impertinentes escalas en Antofagasta y Tacna. En este punto incluso se especulaba que por mal tiempo cabía la posibilidad de trasladar a Fujimori vía terrestre a la ciudad de Lima. Finalmente no fue así y el avión viajó de Tacna directo a la base militar de Las Palmas donde un fuerte y férreo contingente militar y policial lo aguardaba. Incluso la prensa fue impedida de registrar tomas abiertas del desbordo del avión. Sin embargo la audacia de la prensa peruana logró captar una toma lejana en el momento que el ex presidente era introducido en la camioneta que lo trasladaría hasta el helicóptero que lo esperaba para llevarlo hasta la sede de

la Dirección Operaciuones Especiales del Ejército Peruano donde quedará recluido por tres semanas hasta su traslado a un a prisión más estable donde esperará juicio por siete cargos entre los que destacan violación de los derechos humanos y corrupción durante su mandato.

Posts Relacionados

Leave a Comment