RECORRIDO NOCTURNO EN ALICANTE
Unas vacaciones siempre son reconfortantes. Un lugar que siempre me da nostalgia es Alicante, ahí las vacaciones siempre me resultan divertidas y lo bueno es que no gasto en alojamiento porque cada vez que viajo hasta aquella entrañable localidad me hospedo en la casa de mis tías que se encuentra ubicada muy cerca del epicentro de la diversión conocida como El Barrio. Sin embargo si usted decide viajar hasta aquella localidad puede encontrar hoteles de diversos precios y comodidades que van desde los 80 hasta los 250 euros. También se encuentran los hostels en el centro que nos ofrecen un lugar de alojamiento muy barato si nuestro plan es la aventura y la diversión sin mucha inversión. Lo importante en esta ciudad es estar cerca del centro, donde se concentra la diversión nocturna. En El Barrio existen pubs que presentan grupos desconocidos de nombre pero de gran factura musical. Por ejemplo el año pasado escuché un grupo de jazz totalmente desconocido para mí, se hacían llamar Poesía en Decibéles y realmente hacían honor a su nombre ya que eran una excelente agrupación que fusionaba el latin jazz con los sonidos de los sesenta y matizados con excelentes momentos de hard rock. Recuerdo que hicieron una versión excelente del clásico del jazz y del blues, Watermelon Man, los compases empezaron como un inofensivo cha cha cha y la melodía se fue construyendo junto con los coros y el lucimiento de su tecladista que utilizaba un antiguo teclado Hammond con su legendario sonido, la melodía fue evolucionando y la guitarra fue tomando protagonismo y del sonido clásico del jazz, el guitarrista pisó algunos pedales de su consola de efectos derivando en un sonido fuzz increíble que me hizo parar de mi asiento a aplaudirlo, al poco ya sonaba con la contundencia de The Who, realmente buenos. El grupo siguió tocando una hora más y fue una excelente manera de empezar la noche al tiempo que me iba “sazonando” con unas cuantas cervezas.
La noche continuó y me dirigí con mis amigos a una de las tantas discotecas que nos ofrecía la noche de El Barrio. El ingreso no revistió mayores problemas y por 20 euros estábamos dentro. Los ritmos eran variados y ya la diversión estaba en pleno, eso me gustaba, llegar y encontrar a todo el mundo bailando. Bailamos cerca de dos horas con algunas pausas por supuesto, en las que una margarita helada era bien recibida. Los efectos de las luces de la discoteca eran sensacionales y se conjugaban a la perfección con los efectos musicales salidos de la consola de un disc jockey profesional sin duda. En un momento nos provocó bailar un poco de la música de los ochentas y nos acercamos hasta la mezanine del conductor de la noche y le solicitamos algunas mezclas de esa década, por supuesto le alcanzamos un par de vasos de estimulante cerveza y nuestras peticiones fueron complacidas a los pocos minutos. Recuerdo que arrancó su set con las armonías vocales que dan inicio al súper bailable Roam de los B52, en ese momento brincamos a la pista de baile y a bailar se ha dicho, la mezcla vino a los dos minutos con Private Idaho del mismo grupo y luego se deslizó hacia el wave clásico con la versión original de Blue Monday de los New Order. Luego nos maravilló con el empalme que hizo con A Little Respect de Erasure, desembocando después en What Have I Done To Deserve This de los Pet Shop Boys, a esas alturas ya estábamos entregados a nuestra década favorita y casi lloramos de emoción cuando los parlantes gigantescos nos trajeron la versión para discoteca de Caribbean Queen de Billy Ocean, finalizando el set con Wake Me Up Befote You Go-Go del dúo Wham. Increíble. Que gran noche y lo mejor es que toda la discoteca aplaudió el set, ya estábamos satisfechos y dándole las gracias al disc jockey nos retiramos.
Siendo cerca de las tres de la madrugada, se podría decir que nuestra noche estaba hecha y la rematamos yendo a un restaurante ubicado en la zona conocida como La Explanada, esta zona es un poco más costosa pero bien merece la pena y los restaurantes son de primera. A mi s eme antojó una lasagna a esas horas y encontré la tratoría perfecta para satisfacer mi gusto. La masa de la lasagna era perfecta y en cada porción que cortaba y extraía, el resto de la masa permanecía en su lugar y no se desmoronaba, estiba en su punto y a la temperatura justa. Pedí una porción de exquisito pan al ajo para complementar la ración y un vaso de sangría se sumo al festín. Realmente estábamos hambrientos después de nuestra exhibición de baile al más puro estilo ochenteno, casi una hora de buen ejercicio aeróbico. Una pequeña sobremesa comentando lo excelente que nos la pasamos en Alicante y el gran espectro de diversión que le espera a cualquiera que viaje hasta esta localidad y ya casi nos habían dado las cuatro de la mañana. No tenía sentido irnos a dormir a esa hora y decidimos esperar las horas de luz solar probando suerte en el casino. Es así que nos dirigimos hasta Alfonso El Sabio, donde encontramos un casino para probar suerte. Yo, trataba de controlar mi emoción, de lo contrario podía quedar sin fondos en cuestión de minutos, así que gasté la primera media hora contemplando a mis amigos lidiar con las máquinas tragamonedas. La suerte estuvo de nuestro lado y el saldo fue positivo, ese sonido del aluvión de monedas chocando contra la canaleta de recepción de las máquinas, lo escuchamos hasta en cuatro oportunidades y prácticamente recuperamos toda la inversión de la noche. Fue así que me animé a probar suerte en la ruleta y le jugué 50 euros al 7 rojo, uno segundos más y las apuestas se cerraron, el dealer giró enérgicamente la rueda de la ruleta, las caras ansiosas hacían fuerza por el rojo, otras por el negro, el número ya era dejado puramente al azar, el movimiento fue amainando y la billa empezó a dar sus últimos brincos, yo preferí no mirar la secuencia final, de pronto escuché un grito ensordecedor, agudísimo, era Lorena que gritaba como una descocida, no la había visto apostar, a los pocos segundos me di cuenta que el grito era por el 7 rojo ya que todos mis amigos se me vinieron encima a cargarme, gané casi 400 euros con mi apuesta, estaba visto quien iba invitar el desayuno de la mañana que estaba por venir.