UN BAGUETTE PARA KIKE EN ALICANTE
Y ayer se celebró sin pena ni gloria el Día Mundial del Pan en Alicante. Digo esto porque a diferencia del año pasado, el evento no se respiraba en el ambiente, quizá por la reciente subida de su precio en todo el mundo. Las panaderías, al menos, las que tuve oportunidad de cruzar ayer, no presentaban un movimiento mayor al acostumbrado en un día regular y me hicieron preguntar cuál había sido la causa de este olvido.
Recuerdo que el año pasado unos amigos habían viajado hasta Alicante para pasar unos días junto a mi en unas vacaciones cortas de cuatro días, los paseé por toda la ciudad y nos fuimos a varias playas, pero lo que más recordábamos del año pasado es que justamente vinieron a coincidir en la fecha en que se celebraba el día mundial del pan. Hasta ese momento yo no había tenido conocimiento de que hubiese tal celebración pero fuimos advertidos con una grata sorpresa, que paso a narrar. Fue después de un día de playa normal, con mucho sol, que cada uno de mis amigos se dirigió a sus respectivos hoteles en la costa de Alicante, yo por mi parte, me retiré a casa y acordamos encontrarnos en mi hogar a las seis de la tarde para tomar una merienda y luego salir de paseo por la ciudad. Puntuales como siempre, mis amigos tocaron el timbre de mi casa a las seis en punto, la verdad me sorprendieron pues no había alistado nada, así que les propuse que me acompañaran a ala panadería más cercana para comprar unas cuantas piezas de pan, jamón, queso y lo que se ofreciera para preparar una eficaz merienda. Sin pensarlo dos veces, aceptaron, muertos de hambre por el largo día de playa, y caminamos menos de tres cuadras hasta la panadería, llenamos un par de canastillas con el fiambre necesario y nos acercamos hasta la caja a cancelar por el importe total sin advertir la sorpresa que nos aguardaba. Una vez en la caja, yo como anfitrión me dispuse a cancelar por el importe, la cajera sonrió y pensé que me estaba coqueteando pero no, seguro se traía entre manos darnos la sorpresa y así fue. Me cobró el importe pero me dijo que ese día se celebraba el Día Mundial del Pan y que por tanto nos harían unos cuantos obsequios a raíz de nuestra compra. El grupo estalló en júbilo y aceptó de la mejor manera los obsequios que se avecinaban.
Yo, con las dos bolsas llenas de pan y de algunos gramos de jamón y queso, le indiqué a mis amigos que hicieran uso del beneficio, fue así que mi amiga Miriam fue obsequiada con unos cuantos panes franceses, mi amiga Estefanía recibió igual cantidad de panes integrales y lo más gracioso vino a continuación, pues mi amigo Kike solicitó por favor le obsequiaran unos cuantos panes de maíz, sin embargo, la señorita que nos atendía le dijo que para él tenía una sorpresa muy especial y se retiró a la trastienda para traerle sus panes correspondientes. Mientras nosotros alentábamos a Kike que al parecer le había caído en gracia a la señorita de la panadería, pero la sorpresa fue general cuando a los pocos segundos la señorita le entregaba a Kike un pan tipo baguette en la mano. En esos momentos las bromas en doble sentido y las risotadas del grupo se hicieron muy sonoras en toda la panadería y, a raíz de ese recuerdo, a Kike le recordamos que este año no se olvide de reclamar su respectivo pan baguette.